Alguna vez te hemos contado lo que nos gustan, por un lado las publicaciones de antes y después de los proyectos de reformas e interiorismo, y por otro lado El Mueble.
Las interioristas de Moralima Studio han transformado una antigua vivienda compartimentada en un acogedor espacio de carácter industrial en el centro de Bilbao
Las interioristas de Moralima Studio dieron un lavado de cara a una antigua vivienda del corazón de la villa para adaptarla a las necesidades de su nueva inquilina.
Esta vivienda de 90 metros cuadrados pedía a gritos una nueva distribución y una decoración actual para transformarse en el hogar soñado por sus propietarios.
Las vigas vistas y las molduras decorativas de las paredes nos trasladan a un pasado señorial, mientras la decoración aboga por un estilo moderno y nórdico.
La elección de muebles sencillos hace brillar todos los cuadros que personalizan este piso bilbaíno, aliñado, además, con piezas antiguas de gran belleza.
La casa tiene algo más de 100 m2, pero parece más grande gracias a la altura de los techos, que acentúan la sensación de desahogo y fluidez. La distribución, además, es muy lógica y cómoda.
Se encuentra en el centro de Bilbao, y antes de la reforma estaba demasiado compartimentado. Ahora, se ha convertido en la vivienda ideal para una o dos personas, con distribución abierta y una gama cromática que potencia la luminosidad.
Alguna vez te hemos contado lo que nos gustan, por un lado las publicaciones de antes y después de los proyectos de reformas e interiorismo, y por otro lado El Mueble.
Las interioristas de Moralima Studio han transformado una antigua vivienda compartimentada en un acogedor espacio de carácter industrial en el centro de Bilbao
Las interioristas de Moralima Studio dieron un lavado de cara a una antigua vivienda del corazón de la villa para adaptarla a las necesidades de su nueva inquilina.
Esta vivienda de 90 metros cuadrados pedía a gritos una nueva distribución y una decoración actual para transformarse en el hogar soñado por sus propietarios.
Las vigas vistas y las molduras decorativas de las paredes nos trasladan a un pasado señorial, mientras la decoración aboga por un estilo moderno y nórdico.
La elección de muebles sencillos hace brillar todos los cuadros que personalizan este piso bilbaíno, aliñado, además, con piezas antiguas de gran belleza.
La casa tiene algo más de 100 m2, pero parece más grande gracias a la altura de los techos, que acentúan la sensación de desahogo y fluidez. La distribución, además, es muy lógica y cómoda.
Se encuentra en el centro de Bilbao, y antes de la reforma estaba demasiado compartimentado. Ahora, se ha convertido en la vivienda ideal para una o dos personas, con distribución abierta y una gama cromática que potencia la luminosidad.